Piñones: la ruta de las frituras frente al mar

Saliendo de San Juan hacia el este, justo después de Isla Verde, la ciudad se acaba de golpe y empieza Piñones: costa abierta, bosque de mangle y una hilera de kioskos donde el aceite lleva décadas friendo felicidad. Es la escapada gastronómica más fácil — y más sabrosa — desde la capital.
Qué se come
La especialidad es la fritura hecha al momento, muchas veces sobre fogón de leña:
- Alcapurrias — masa de yautía y guineo verde rellena de carne o de jueyes (cangrejo de tierra), la versión más celebrada de la zona.
- Bacalaítos — tortas fritas de bacalao, finitas y crujientes, del tamaño de un plato.
- Pinchos — brochetas de pollo o cerdo con su pan al final.
- Arepas de coco, empanadillas, relleno de papa — la lista sigue en cada vitrina.
Para acompañar: un coco frío abierto a machetazo o un jugo de frutas. Y de postre, dulce de coco.
Cómo se vive
Piñones es de ir sin plan: estaciona, camina la fila de kioskos, mira qué se está friendo y déjate llevar. Los fines de semana el ambiente sube — música, familias, motoras — y algunos negocios tienen tarima con música en vivo al caer la tarde.
Para bajar la comida, el Paseo Tablado de Piñones cruza el bosque de mangle y la costa en un sendero de tablas ideal para caminar o dar una vuelta en bicicleta. Del otro lado de la carretera, tramos de playa salvaje con palmeras — hermosos para la foto, aunque de oleaje fuerte: mejor mojarse los pies que nadar.
Consejos
- Lleva efectivo. Muchos kioskos no aceptan tarjeta.
- Ve con tiempo. El tráfico de fin de semana en la PR-187 es parte del paisaje.
- Pregunta qué salió del caldero. Lo recién frito no tiene comparación.
- Piñones es también comunidad y ecosistema: bota tu basura donde toca y respeta el manglar.