Cabo Rojo: el faro, Playuela y las salinas rosadas

El extremo suroeste de la isla es un paisaje aparte: seco, luminoso y abierto al mar Caribe. Cabo Rojo reúne en pocas millas un faro sobre acantilados, una de las playas más fotografiadas de Puerto Rico y unas salinas que llevan siglos produciendo sal.
El Faro Los Morrillos
Construido en 1882, el Faro Los Morrillos se levanta sobre acantilados de piedra caliza con vistas de 360 grados: el Caribe al sur, la bahía al este y, en días claros, la silueta de la costa hacia el oeste. La caminata desde el estacionamiento es corta y expuesta al sol — lleva agua y sombrero.
Playuela (Playa Sucia)
Justo debajo del faro está Playuela, conocida también como Playa Sucia — un nombre injusto para una media luna de arena blanca y agua turquesa encajada entre dos colinas. Sin servicios, sin sombra y sin nada que sobre. Ve temprano en fin de semana: el estacionamiento se llena.
Las Salinas
Las Salinas de Cabo Rojo son lagunas poco profundas donde el sol evapora el agua y deja la sal. En ciertas épocas, los microorganismos tiñen el agua de un rosa sorprendente. La zona es también refugio de aves migratorias — flamencos incluidos, con suerte — y tiene un centro interpretativo y una torre de observación.
Más allá del faro
- Boquerón — balneario amplio con palmas y un poblado pesquero donde la tradición es comer ostiones frescos con limón, en la calle.
- El Combate — playa larga y tranquila, perfecta para el atardecer.
- Joyuda — la milla de restaurantes de mariscos frente al mar.
Consejos
- La región es árida: protector solar, agua y sombra propia.
- Lleva efectivo para los kioskos y los ostiones de Boquerón.
- Combínalo con La Parguera (Lajas) o el Bosque Seco de Guánica para un fin de semana completo en el suroeste.